sábado, 8 de diciembre de 2012

Carta a Miguel Ángel Mancera (Sobre Mariana)

Estimado señor Mancera:
  Realmente me congratulo de que sea el nuevo Jefe de gobierno del Distrito Federal. Hace algunos meses, en este mismo espacio, dije que votaría por usted y externé mis motivos para hacerlo.
  Ahora que acaba de tomar el cargo, me gustaría pedirle algo que creo va con su talante democrático y su carácter humanista. Me refiero a las detenciones, por parte de la policía del DF, de varias decenas de manifestantes, ocurridas el pasado 1 de diciembre, en el centro histórico capitalino.
  Sé que usted aún no tenía el mando y que no fue responsabilidad suya, pero ahora que lo tiene y que puede intervenir en favor de la legalidad y la justicia, le solicito, como simple ciudadano, intervenga para que quienes están encarcelados y son inocentes de cualquier cargo de violencia o vandalismo sean puestos en libertad de manera inmediata.
  Conozco el caso de Mariana Muñiz Nieto, detenida en el penal de Santa Martha Acatitla. Nunca hablé con ella, hasta donde recuerdo, pero la conocí cuando estudiaba en la Casa del Teatro de Coyoacán, ya que era condiscípula de dos muy buenas amigas mías. Puedo decir que se trata de una joven tranquila y bien intencionada, a quien no podría imaginar como agresora de persona alguna.
  Por los videos que he podido ver, me queda claro que Mariana estaba protestando de forma pacífica ese día y que lo hacía incluso artísticamente, como parte de un performance. Ni siquiera estaba en la zona de la violencia, ya que se encontraba en la calle Filomeno Mata, donde fue cercada por varios policías y arrestada sin más, junto con otros compañeros suyos, como la cineasta y promotora cultural Judith Gómez Contreras, a quien de un modo absurdo se acusa de haber encabezado los actos vandálicos en Avenida Juárez.
  Existe la amenaza de condenarlas a treinta años de prisión por un delito equivalente ¡a terrorismo!, lo cual constituiría una verdadera monstruosidad.
  Señor Mancera: confío en su inteligencia, su probidad, su sentido común y su sentido de la justicia. Sé por lo tanto que sabrá actuar en consecuencia.
  Atentamente.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario).

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