sábado, 19 de febrero de 2011

Sarkozy le petit*


Hay viejas cicatrices históricas entre México y Francia. La guerra de los pasteles, la invasión francesa (con las dos batallas de Puebla incluidas, la que ganaron los mexicanos en 1862 y la que ganaron los galos un año después) y la imposición del emperador Maximiliano. Sin embargo, pesa más –o debería pesar más– la relación amistosa y cultural entre ambas naciones. Después de todo, los hechos referidos ocurrieron en el siglo XIX, hace ya una centuria y media.
Yo no sé si Florence Cassez es culpable o inocente, aunque hasta ahora todo apunta hacia lo primero. No sé si su arresto fue legal o una farsa mediática montada con fines perversos. Lo que veo es que convertirlo en un problema más diplomático que jurídico no lleva sino a la cerrazón y al distanciamiento, no entre dos países pero sí entre dos gobiernos.
Queda claro que Nicolas Sarkozy no es Napoleón III y que Felipe Calderón no es Benito Juárez, así que no es posible comparar situaciones o circunstancias. Bien dicen que cuando la historia se repite, suele hacerlo a manera de farsa y este ménage à deux tiene todos los visos de ser precisamente eso: una farsa, con un personaje que mueve más a risa que a otra cosa. Me refiero, claro, a Nicolas Paul Stephane Sarkozy de Nagy-Bocsa, ese pequeño presidente que no se merece la Francia de Victor Hugo y Émile Zola, pero que en 2007 fue votado por el 52.06 por ciento del electorado francés.
Poco afecto a los derechos civiles, extraña que de pronto se convierta en el gran defensor de los mismos…, en un país ajeno y al que a todas luces contempla con arrogante ánimo racista y colonialista, mientras hace cálculos para ver que tan redituable le resulta el affaire Cassez en vistas a la contienda presidencial de 2012 rumbo al Palacio del Elíseo, en la cual buscará ser reelegido.
Hombre de escándalos (él sí apareció bebido en público, durante una lamentable conferencia de prensa), Sarkozy no dudará en provocar otro con tal de salirse con la suya, aun a costa de celebraciones tan importantes como el Año de México en Francia.
Vive la France…, sans Sarkozy.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

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