jueves, 29 de julio de 2010

Toqueteado en el Metro


Mucho se habla sobre la manera como las mujeres son molestadas sexualmente en el transporte público. Lo que no se dice es que los hombres también pueden padecer la misma suerte. Me consta personalmente. Hace unos días abordé el Metro en la estación Juárez de la Línea 3, con rumbo al sur. Como el vagón iba más o menos lleno, me situé a la altura de una de las puertas, pero en el extremo opuesto. Frente a mí iba un hombre de unos sesenta o setenta años en quien no reparé especialmente. De pronto, cuando el convoy empezó a detenerse en Hospital General, sentí que el tipo me tocaba los genitales, lo que atribuí con incomodidad a la manera un tanto brusca de enfrenar del conductor. Arrancamos y el sujeto se situó demasiado cerca de mí, siempre adelante, como quien va a bajar en la siguiente estación. En efecto, llegamos a Centro Médico y muchos pasajeros se dispusieron a descender. Entre ellos el individuo en cuestión, quien de pronto llevó su mano derecha de nueva cuenta a mi entrepierna y literalmente me dio un descarado apretón, antes de deslizarse hacia afuera del carro. Me quedé atónito y lo vi alejarse. Apenas llegó al andén, el cabrón se volvió a mirarme con una inequívoca sonrisa que mucho temía de malicia y triunfalismo. Repito, el desgraciado tenía cerca de setenta años y lo que recuerdo es que llevaba su ralo cabello pintado de rubio o de pelirrojo. No atiné a reaccionar. Nadie se dio cuenta. Las puertas se cerraron y seguí mi viaje hacia Etiopía, donde finalmente me bajé, aun perplejo, encabronado e impotente. Como las centenas de mujeres que a diario viven cosas semejantes. Ahora puedo formar parte de las estadísticas.

1 comentario:

See Candy Play dijo...

Padre santísimo bendito! ya no hay respeto ni temor (ya no se diga de Dio[s])...hace poco tuve que viajar sola en el malhadado metro,y francamente me atrevo a decir que lo acontecido fué pura y llana mala suerte suya.Es ahí cuando uno toma actitudes conservadoras y no aprueba la "diversidad".
P.S. Me encanta su blog.