miércoles, 11 de enero de 2017

Dos cumpleaños

Ayer, el No. 95 de mi mamá; hoy, el No. 60 de mi amiga (y antiguo amor platónico de adolescencia) Irma. Dos personas muy importantes en mi vida (bueno, eso es obvio en el caso de mi madre). A ma mere la celebraremos pronto mis hermanas y yo, Irma imagino que festejó con los suyos allá en Alemania, donde vive actualmente.
  Felicidades a ambas.

martes, 10 de enero de 2017

Bowie: de Ziggy a Lazarus

David Bowie fue ante todo un creador de ficciones, de realidades paralelas. Para los jóvenes que empezaron a seguirlo desde principios de los años setenta de la centuria pasada, sobre todo en la Gran Bretaña, significó una alternativa a la triste y gris existencia que llevaban y por ello lo convirtieron en una especie de semi dios, tal como lo refiere el escritor y pensador Simon Critchley en su libro Bowie (Sexto Piso, 2016).
  Para crear esa realidad paralela, en la primera parte de su carrera el músico se valió de la invención de variados personajes, empezando por el propio David Bowie, ya que su nombre original, en la década de los sesenta, era David Jones, el cual tuvo que cambiar para diferenciarse de uno de los integrantes del entonces muy famoso (aunque falsísimo) grupo estadounidense The Monkees.
  El apellido Bowie fue en sí mismo una identidad que le permitió moverse a sus anchas y crear otras identidades, como la del Major Tom de Space Oddity (1969) o el Ziggy Stardust del álbum homónimo de 1972. Luego vendrían personajes como Aladdin Sane, el Duque Blanco, Nathan Adler y los finales Button Eyes y Lazarus, ambos de su disco póstumo Blackstar (2016).
  Me interesa recalcar a este último, porque se trata de una clara referencia a Lázaro, el personaje del Nuevo Testamento a quien Jesucristo logra resucitar (por cierto, sin que el propio Lázaro así lo pidiera).
  Lázaro significa resurrección y quizá lo que Bowie nos quiso decir por medio de él y a sabiendas de que padecía un cáncer terminal es que a pesar de que moriría físicamente, tal como sucedió hoy hace justamente un año: el 10 de enero de 2016, a pesar de ello reviviría con su música que es inmortal y que continúa viviendo gracias a quienes la seguimos escuchando.
  Quiero pensar que ese es el mensaje final de David Bowie: que el creador muere, mas su obra perdura. Y vaya que en su caso es cierto.
  David Lazarus.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 9 de enero de 2017

Los libros que leí en 2016 y sus reseñas*

“La celda de cristal” de Patricia Highsmith
“Sumisión” de Michel Houllebecq
“Tragicomedia mexicana 2” de José Agustín
“Memorias” de Daniel Cosío Villegas
“Lázaro Cárdenas y la revolución mexicana” (1) de Fernando Benítez
“Lázaro Cárdenas y la revolución mexicana” (2) de Fernando Benítez
“Russell” de Ronald Clark
“Cinco esquinas” de Mario Vargas Llosa
“De animales a Dioses” de Yuval Noah Harari
“Lluvia de verano” de Ahmet Hamdi Tanpinar
“Empezar de cero” de Jimi Hendrix
“La doble vida de Jesús” de Enrique Serna
“Patria o muerte” de Alberto Barrera Tyszka
“Viva” de Patrick Deville
“Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño
“Memorias de un comunista” de René Avilés Fabila

*Dar clic en cada título para leer mi respectiva reseñita.

domingo, 8 de enero de 2017

Bowie desde la filosofía


A un año de la muerte física de David Bowie, he aquí la visión de uno de los filósofos más eclécticos y singulares de hoy, además de fan fatal del inolvidable músico.

El tiempo transcurre con demasiada prisa, con una premura digna de mejores causas, y es así como este 10 de enero se cumple ya el primer aniversario del fallecimiento de David Bowie.
  A fin de no caer en el lugar común de los recordatorios que habrán de abundar en estos días, revisemos lo que nos cuenta el filósofo británico Simon Critchley en su libro Bowie, editado en español por Sexto Piso pocos meses después de la muerte del creador de Ziggy Stardust.
  En sus poco más de cien páginas, adornadas por las estupendas ilustraciones de Eric Hanson, Critchley se confiesa desde un principio como un seguidor incondicional de Bowie, a quien oyó por primera vez cuando tenía tan sólo 12 años y desde entonces lo siguió con la mayor fidelidad. “Ninguna persona me ha proporcionado tanto placer como David Bowie a lo largo de mi vida”, confiesa en el preámbulo de su texto.
  El idilio comenzó cuando el autor escuchó la interpretación de “Starman” en el programa de la BBC Top of the Tops, el 6 de julio de 1972, “y que fue seguido por una cuarta parte de la población británica”. Poco después, la madre de Simon adquirió el EP con la canción que en el lado B llevaba el tema “Suffragette City” y ello bastó para que aquel niño quedara enganchado para siempre a la música, las letras y la existencia de Bowie.
  No se crea sin embargo que estamos ante un volumen escrito por un fan fatal del artista. Simon Critchley es una eminencia en filosofía y ha sido profesor en diversas universidades de Francia, Australia, Noruega, Suiza, los Estados Unidos y, por supuesto, la Gran Bretaña. Hoy día, ocupa la cátedra Hans Jonas en la New School for Social Research de Nueva York, donde reside. Además de sus muchos libros publicados sobre diversas temáticas, es colaborador habitual de The Guardian y The New York Times.
  Así pues, el libro es un recorrido filosófico-existencial por la carrera de Bowie, basado en la discografía del mismo y la evolución de ésta, pero siempre relacionada con la propia vida del autor. Esto lo convierte en un texto original y diferente que analiza las distintas etapas por las que pasó el creador de álbumes fundamentales como Diamond Dogs, Scary Monsters o Heroes.
  “Bowie nos mostró otra manera de ser chico o chica o algo completamente distinto”, comenta Critchley en el capítulo “Aferrarse a la nada”. Y continúa: “Bowie/Ziggy recalibró la sexualidad de un modo disoluto pero destilado, decididamente atrevido, pero lleno de refinamiento. Era una especie de ascetismo degenerado”.
  A lo largo de Bowie, el autor refiere cómo el músico siempre trató de mostrar que lo que consideramos como la realidad es más bien una gran ilusión y por ello recurrió tanto a la creación de personajes (Major Tom, Ziggy, El Duque Blanco, etcétera), como a letras que específicamente se referían al tema. Era una manera de evadir la gris y aburrida existencia de los jóvenes de esos días, no muy diferentes por cierto a los de hoy.
  “La vida era rutina; gris, constreñida e insulsa. Nuestros padres estaban sumidos en una profunda confusión moral en los sesenta, tenían aventuras, se divorciaban, llevaban pantalones de campana. Nosotros estábamos sencillamente aburridos”, escribe Critchley, para anotar más adelante: “Bowie nada tenía que ver con cualquier clase de realismo. Su éxito conectaba con una exuberancia latente, de ciencia ficción de bajo presupuesto”.
  Aparte de esa ficción que tanto obsesionada al buen David, otras dos constantes en su obra fueron el anhelo y el amor. O el anhelo de amor. También está presente la nostalgia: “Lo más cerca que llegamos a estar de la nostalgia pura es en las evocaciones que Bowie hace de Inglaterra y, en especial, del Londres de su infancia y su juventud en los años cincuenta”, comenta el autor y pone como ejemplo la muy poca conocida canción “Absolute Beginners” que apareció como sencillo en 1986 y jamás perteneció a un álbum. Una canción de amor, por cierto. “Pero si mi amor es tu amor / seguro que lo logramos”, canta David en ella.
  El libro habla también de los dos últimos álbumes de Bowie: The Next Day (2013) y Blackstar (2016). Cuando se publicó el primero, habían transcurrido diez años desde la aparición de su último disco en estudio, el estupendo Reality de 2003. En ese decenio, muchos habían sido los rumores sobre la mala salud de David y su ausencia de la vida pública. Incluso se llegó a hablar de que había sufrido un infarto. Por eso causó tanta alegría la salida de The Next Day, por lo demás un gran disco. En cuanto a Blackstar, el video del primer sencillo homónimo había sido dado a conocer en noviembre de 2015 y a pesar de su ominoso contenido, nadie previó lo que habría de suceder apenas dos meses después. El viernes 8 de enero de 2016, fecha del cumpleaños 69 de Bowie, el álbum se puso a la venta. Fueron sólo dos días de dicha para los seguidores del músico, ya que el domingo 10 se anunció que había muerto de cáncer de hígado en su residencia de Nueva York. El estupor fue absoluto.
  Sobre el deceso de David Bowie, escribe Simon Critchley casi al final de su libro:
  “A pesar de su grandiosa y evidente tristeza, la de Bowie fue la mejor de las muertes. Si hubo alguna vez una ‘buena’ muerte de una figura cultural de primer orden, una muerte digna, fue la suya. Si una muerte puede ser una obra de arte, un acto de afirmación en completa concordancia con la estética del artista, entonces eso es lo que sucedió el 10 de enero de 2016. Bowie transformó la muerte en un arte y el arte en muerte. No tuvo la estúpida muerte de una estrella de rock a los veintisiete. Y tampoco se desvaneció en una neblina de adicción, decadencia y deshonra o dejó que fuesen sus seguidores los que recompusieran los fragmentos de una vida arruinada. La suya fue una muerte noble que contó con el don de la privacidad y con todos sus fans escuchando su nuevo disco”.

(Publicado el día de hoy en "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

sábado, 7 de enero de 2017

De revoluciones y gasolinazos

Hace poco más de cuatro años, cuando el #Yosoy132 estaba en pleno apogeo, los entusiastas de la revuelta chairo-hipsteriana daban por hecho que, como rezaban los viejos manuales marxistas a la Marta Harnecker, en México estaban dadas “las condiciones objetivas para la revolución”. Todos ellos apostaban por la pronta caída del sistema y al final aquello fue como un cohete cebado. Mucho ruido y pocas nueces (de hecho, los principales líderes del “movimiento” se retiraron en cuanto Televisa les dio un programita de debate, de esos que nadie ve, y colorín colorado).
  Hace poco más de dos años, luego de los trágicos acontecimientos en Iguala, Guerrero, en los que 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa fueron asesinados por esbirros del crimen organizado, los mismos entusiastas de la revuelta chairo-hipsteriana dieron otra vez por hecho que, esa vez sí, en México las condiciones objetivas para la revolución estaban más que dadas. Desde sus cuentas de internet, sus laptops y sus esmartófonos (Román Revueltas dixit), apostaron de nuevo por la inminente caída del régimen y hasta ahora, como diría Chava Flores, puras habas.
  Desde hace unos días, luego del alza en el precio de las gasolinas, el famoso gasolinazo, otra vez los mismísimos entusiastas de la revuelta chairo-hipster, han vuelto a proclamar que ahora sí y sin la menor duda, en México están dadas las condiciones objetivas para esa tan anhelada revolución que albergan en sus cabecitas locas de atar. Por supuesto que al final y pasados unos días de histeria combativa, de cierre de carreteras y de saqueo de comercios, la tan ansiada caída del gobierno no tendrá lugar y volverán a refugiarse en sus cuentas de Twitter y Facebook para desde ahí aguardar con impaciencia otro momento “objetivo”.
  Lo cierto es que en cualquier instante habremos de escuchar de nueva cuenta su simpático y estruendoso grito de guerra, como tomado de una novela española de capa y espada: “¡A por ellos!”.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 6 de enero de 2017

The Olivia Tremor Control / Black Foliage: Animation Music (1999)

¿Qué saldría si mezcláramos al Pink Floyd de The Piper at the Gates of Dawn, los Beatles de Revolver y los Beach Boys de Pet Sounds con las composiciones de Frank Zappa y Karlheinz Stockhausen? Sin duda algo como The Olivia Tremor Control, el singularísimo grupo de Athens, Georgia, que en este álbum muestra su asombrosa manera de hacer música. Todo un viaje delirante.

Mejor tema: “I Have Been Floated”


jueves, 5 de enero de 2017

Bowie, el libro

Terminé de leer el libro Bowie, de Simon Critchley, editado por Sexto Piso. Se trata de una visión que yo llamaría filosófica-existencial de la vida de David Bowie. Critchley es un afamado filósofo inglés que desde la más temprana adolescencia ha estado marcado por la música y la presencia del creador de Ziggy Stardust y lo plasma a lo largo de poco más de cien páginas muy amenas e interesantes, en las que va revisando la carrera del músico y sus diferentes matamorfosis. Pero no sólo eso. También analiza las diversas temáticas de las letras de sus canciones y la manera como estas reflejan la filosofía bowieana, la manera como Bowie veía la vida, la religión, la política, el mundo y la humanidad.
  El libro habla al final sobre la muerte del gran personaje británico y de cómo esta llegó a niveles que Critchley define como artísticos. Una lectura altamente recomendable, en especial para los seguidores de Bowie.

miércoles, 4 de enero de 2017

Con Jan y Alain (y Hally y el socio y Dante y Nikita)

Pasé la tarde en casa de Jan, quien va a diseñar la portada de mi novela Emiliano. Saludé a su socio y a sus dos mascotas: Dante (perro) y Nikita (gata). Pedimos unas tortas para comer. Ya casi al final, llegaron Alain y Hally para saludar. Fue una tarde muy agradable en verdad. Siempre lo es cuando veo a mis hijos (la foto la tomé cuando acompañé a Jan a comprar un garrafón de agua; aparece con Dante).

martes, 3 de enero de 2017

Leon Bridges, un joven viejo soulman

Dicen que su música suena tal como él se ve. Porque Leon Bridges, a pesar de tener tan sólo 27 años, se viste con el elegante estilo que lo hacían legendarias estrellas del soul y el rhythm n’ blues de los pasados años sesenta, como Otis Redding y Sam Cooke y, sí, su música es muy parecida a la que interpretaban ellos.
  No se trata sin embargo de algo impostado o de una burda imitación. Este compositor y cantante nacido en Fort Worth, Texas, en junio de 1989, suena auténtico y desde sus inicios no ha hecho sino escribir canciones con ese viejo sonido tan entrañable que tenían los intérpretes de casas disqueras como Stax y Atlantic (nada que ver en cambio con el pasteurizado sonido Motown). De hecho, su álbum debut y hasta ahora único (Coming Home, 2015), fue grabado de manera análoga en un viejo estudio de su terruño y al escucharlo, uno no puede sino remontarse a la época en que aparecieron discos como Night Beat de Sam Cooke, Otis Blue de Otis Redding y The Wicked Picket de Wilson Pickett, todos ellos de mediados de los sesenta.
  Bridges posee una voz aterciopelada que no requiere de los múltiples trucos de estudio que utilizan quienes hoy dicen interpretar soul y r&b. Nada de vocoder, codificadores de voz y efectos de ese tipo que suelen disfrazar las deficiencias vocales. En Coming Home todo está grabado en crudo y suena de maravilla, como podemos escuchar en composiciones como “Better Man”, “Twistin’ and Groovin’”, “Lisa Sawyer”, “River” o su mayor éxito, la homónima “Coming Home”.
  ¿Es válido que los músicos jóvenes recurran al pasado en busca de inspiración? ¿No se trata acaso de un retroceso? Jack White, por ejemplo, ha demostrado con creces que no es así y que en la llamada roots music se puede encontrar la fuente de la renovación y conseguir algo tan necesario como lo es refrescar a la artificiosa música actual.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 2 de enero de 2017

Dos cumpleaños

Hoy mi papá hubiera cumplido 96 años de edad. Lo recuerdo con mucho amor, aunque como ya lo he escrito en otras ocasiones, lo siento muy presente en mi vida diaria, muy cerca.
  También es el cumpleaños de Dereck, el hijo de Rosita, quien llega a los 13 años. Le hablé en la tarde para felicitarlo.

domingo, 1 de enero de 2017

30 pronósticos para 2017

A punto de empezar el nuevo y temido año, los servicios astro(i)lógicos de Mil cosas más presentan sus tradicionales presagios para los próximos 12 meses. Somos más infalibles que cualquier encuestadora.

Año de elecciones en el Estado de México. La grilla estará a todo tren y la mayoría de los columnistas políticos repetirá el lugar común de que dichos comicios “son el laboratorio para la elección presidencial del 2018”, etcétera.

El PAN y el PRD lanzarán en coalición un candidato a la gubernatura el Edomex. No será un panista y tampoco un perredista, sino un priista salido de entre los precandidatos eliminados por el dedo presidencial.

El PRI postulará a un candidato fuerte, proveniente del grupo Atlacomulco, a pesar de los esfuerzos del gobernador saliente por imponer a uno de sus ahijados políticos. Como premio de consolación, Eruviel pasará a formar parte del gabinetazo y abrigará utópicas aspiraciones para la grande.

Respecto a los demás partidos, sólo Morena presentará candidato, impuesto por su líder absoluto, pero no figurará como finalista serio.

Luis Videgaray regresará al gabinete, pero no como Secretario de Relaciones Exteriores sino de Cultura, a fin de cultivarnos en el arte de lidiar con Donald Trump. El ex de Hacienda aspirará seriamente al 2018.

Miguel Ángel Mancera renunciará a la jefatura de la Ciudad de México para buscar la candidatura del PRD a la presidencia de la República. Como los Chuchos tienen otros planes, don Migue terminará lanzándose como candidato independiente. Asustados, los Chuchos recularán y le ofrecerán la candidatura.

En el PAN habrá crujir de dientes, patadas bajo la mesa y la peor guerra sucia que se recuerde dentro de un partido tan decente. Ricardo Anaya hará lo indecible por hundir a Margarita Zavala y viceversa. Rafael Moreno Valle tratará de aprovechar esa guerra para proponerse como alternativa, pero fallará y el candidato será, como en 1994 y en onda vintage, el Jefe Diego.

En Morena también habrá guerra a muerte, mas no por la candidatura presidencial que está más que decidida, sino por el gobierno del antiguo DF. Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum se sacarán los trapitos al sol y habrá escándalos que harán empalidecer a Paty Chapoy.

En vista de que las encuestas no parecen favorecerle, el PRI intentará volver a los viejos tiempos del partido aplanadora y a mediados de 2017 abrirá varios centros de capacitación para mapaches en los que los alumnos aprenderán técnicas como el acarreo, el carrusel y la operación tamal. Entre los capacitadores se intentará reclutar a varios ex priistas que hoy militan en las filas de Morena.

Los precandidatos independientes se reunirán en convención para decidir que uno solo de ellos sea candidato a la presidencia en el 2018. No sólo no se pondrán de acuerdo, sino que acabarán peleados y divididos. Resultado: habrá como 20 candidatos de ese tipo en las boletas.

LA CNTE y el nuevo gobernador de Oaxaca llegarán a un acuerdo para que el calendario escolar en esa entidad se reduzca a un mes, a fin de que durante el resto del año los profes de la Coordinadora tengan tiempo para instalarse en la Ciudad de México y realizar una manifestación cada tercer día, todo ello con goce de sueldo y las prestaciones de ley. En Guerrero y Chiapas se tratará de seguir el ejemplo.

En su segundo año como rector de la UNAM, Enrique Graue, seguirá sin hacer cosa alguna para que el auditorio “Che Guevara” de la facultad de Filosofía y Letras deje de ser territorio autónomo en poder de los grupos ultras que se lo agandallaron. Pero seguirá apoyando cada domingo a los Pumas.

El ex góber Javidú será localizado en Corea del Norte, donde pedirá asilo político a Kim Jong-un, a cambio de asesorarlo en el arte de la polaca a la mexicana. El juniorazo coreano se cansará pronto de él y lo mandará a un campo de reeducación, de donde el ex de Veracruz escapará para pedir asilo... en la embajada de México.

El ex góber Moreira será finalmente expulsado del PRI y en venganza, pondrá una academia de baile en Saltillo con franquicias en varias partes de la República.

López Obrador continuará su campaña por la presidencia, iniciada en 2005, pero con algunas innovaciones. Por ejemplo, para que ya no lo critiquen por decir siempre lo mismo, dejará de mencionar a la mafia en el poder y la llamará el poder de la mafia. También convocará a un plebiscito a mano levantada para escoger a un nuevo villano favorito que sustituya al desgastado Carlos Salinas de Gortari.

Proseguirá el curso intensivo de español para politólogos, opinadores y conductores de noticiarios en radio y televisión, a fin de que ya no digan cosas como “han habido”, “tonces” o “hace sentido”, entre sus horrendas y acostumbradas muletillas.

Las redes sociales se consolidarán como el nuevo tribunal del Santo Oficio.

En vista del éxito obtenido con los XV años de Rubí, su papá convocará a celebrar sus sweet little sixteen.

Ante la aparición de Imagen TV, Televisa y Azteca renovarán su programación, a fin de seguir presentando las peores y más vulgares emisiones del planeta. Habrá telenovelas, programas de chismes faranduleros, emisiones de concursos y viejas series recicladas, pero todo en HD.

Aunque ya no tiene su programa dominical, continuarán los chistes sobre la longevidad de Chabelo.

El cine mexicano seguirá produciendo tremendistas películas sobre temas fronterizos y dramones exasperantemente solemnes y lentos, filmes que nadie verá y que durarán en promedio una semana en exhibición para su posterior enlatamiento.

A mediados de año se anunciará el Vive Latino 2018, con la participación estelar de Julión Álvarez, La Original Banda el Limón, Enjambre y La Banda Cuisillos. Los grupos de rock quedarán finalmente proscritos.

El rockcito mexicano será declarado oficialmente difunto.

Para ahorrar costos, la Liga MX prohibirá en definitiva la alineación de jugadores nacidos en México.

La selección nacional clasificará caminando al Mundial de Rusia y el entrenador colombiano Juan Carlos Osorio será nombrado héroe nacional, distinción que se le quitará en 2018, al fracasar en el intento de conseguir el quinto partido.

El Tuca Ferreti comprará un bigote postizo, a fin de no tener que rasurarse y dejarse crecer el suyo cada vez que los Tigueres resultan campeones.

Cruz Azul verá peligrar su calidad de cruzazuleador ante los fuertes embates del América por igualarlo.

Pumas y Chivas volverán a entrar a la liguilla, para ser eliminados a las primeras de cambio.

José Ramón Fernández seguirá siendo el principal publicista del Ame.

Mañana lunes será 2 de enero de 2017.

(Publicado hoy en la sección QRR de Milenio Diario)

sábado, 31 de diciembre de 2016

2016: el péndulo hacia la derecha

En 2016 la política mundial pareció retomar la vieja ley del péndulo que esta vez se dirige hacia la derecha, tendencia que al parecer se verá reforzada en el 2017 que inicia mañana domingo. Las pruebas son claras: en los Estados Unidos, el presidente será un ultraderechista como Donald Trump. En Europa, las cosas pintan del mismo color, luego del Brexit británico y el triunfo del Partido Popular en España. Para el año próximo, los especialistas auguran victorias de la Unión Demócrata Cristiana en Alemania y de los partidos conservadores en Francia e Italia.
  Parece ilógico que cuando en muchas partes del mundo se vive una gran inseguridad económica, con desempleo y desigualdad crecientes, los votantes se inclinen hacia el lado derecho del espectro político y no hacia el de quienes en forma supuesta defienden a las mayorías empobrecidas, es decir, los partidos de izquierda.
  Una explicación podría encontrarse en las proclamas populistas que han adoptado precisamente los políticos más reaccionarios del mundo y Trump es el mejor ejemplo de ello: la gran masa trabajadora estadounidense votó por él y no por Hillary Clinton, debido a sus promesas de retornar a los idealizados viejos tiempos del proteccionismo, cuando la globalización no existía ni como concepto.
  ¿Cómo se reflejará todo esto en México, sobre todo en vista de las elecciones presidenciales del 2018? ¿Será que la derecha, es decir el PAN, llevará todas las de ganar o más bien la tendencia favorecerá a un populista reaccionario que ofrece regresar a los años idílicos del nacionalismo revolucionario?
  En estos momentos, esto último parecería ser lo más viable. Aunque Morena y su líder absoluto tratan de pasar como izquierdistas, objetivamente sus propuestas tienden a un rancio reaccionarismo dictatorial, muy alejado de cualquier idea democrática.
  El péndulo se dirige (¿indefectiblemente?) hacia la derecha. Que Dios nos coja confesados.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario)

viernes, 30 de diciembre de 2016

Danielle Dax / Blast the Human Flower (1990)

Un álbum exuberante y al mismo tiempo oscuro. Las canciones de Danielle Dax son tan cercanas al dark como al pop y abrevan de fuentes tan diversas como la música de los Beatles (escúchese aquí su soberbia versión de “Tomorrow Never Knows”) o las tonadas del medio oriente. Un trabajo muy disfrutable.

Mejor tema: “The Id Parade”

jueves, 29 de diciembre de 2016

Memorias de un comunista

Terminé de leer este divertido e irónico (y en momentos sardónico) libro de recuerdos de René Avilés Fabila, el estupendo escritor mexicano fallecido hace apenas unas semanas.
  Fue como rever, de una y muchas maneras, mi propia experiencia en la izquierda partidista, con la diferencia de que él lo vivió quince años antes y en el Partido Comunista Mexicano, mucho más duro y dogmático que el Partido Mexicano de los Trabajadores, en el que yo milite durante la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado.
  Muchas son las anécdotas que cuenta Avilés Fabila en las 160 páginas del volumen y casi todas muestran a una izquierda fanatizada, poco (o nada) dada a la autocrítica y en esencia, altamente ridícula. No quiero mencionar aquí lo que René nos narra con tanta gracia, a fin de que los posibles lectores del libro lo disfruten a plenitud. Sólo diré que su lectura vale mucho la pena, que es muy aleccionadora y que nos lleva a concluir de que si la izquierda mexicana del siglo XX era terriblemente absurda, la de hoy lo es por partida quíntuple..., si es que podemos llamarla izquierda.
  La pasé muy b ien con estas Memorias de un comunista (Editorial Nueva Imagen) que lleva el subtítulo de "Maquiniscrito encontrado en un basurero de Perisur".

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Hoy hace un cuarto de siglo...

Se llamaba Juan García, el nombre más común entre los nombres. Juan Rubén García Ayala, nacido en Mixcoac, DF, el 2 de enero de 1921. Hijo de Emiliano Celso García Estrella -Diputado Constituyente por el Quinto Distrito del Estado de Sinaloa, en la legislatura que en 1917, en la ciudad de Querétaro, que nos dio la actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos- y de Guadalupe Ayala de García –una mujer de gran temperamento, con un carácter idéntico al de la Sara García de "Los tres García". Emiliano y Guadalupe, ambos oriundos de El Fuerte, Sinaloa, fueron mis abuelos paternos; Juan, su segundo hijo, fue mi padre. Exactamente hoy, 28 de diciembre, se cumplen 25 inviernos de su fallecimiento, acaecido en 1991, cuando le faltaban cinco días para cumplir setenta y un años de edad. Murió de diabetes, luego de una penosa agonía. Pienso que si hubiera tenido la voluntad de cuidarse, quizás aún estaría físicamente entre nosotros o cuando menos habría vivido varios años más. Pero fue un hombre que gozó amplimente de su vida; tal vez con cierta irresponsabilidad bohemia, pero la supo disfrutar a plenitud, salvo quizá los dos últimos años, cuando la enfermedad lo alcanzó de lleno y lo hizo sufrir en demasía. Hoy no sólo lo recuerdo con profundo amor y alegre nostalgia, sino que lo percibo muy cerca de mí. En verdad, siento que mi papá, en espíritu, me acompaña, me protege, me ayuda, y esto lo vengo sintiendo desde hace al menos una década. Te saludo y te recuerdo, papá.

martes, 27 de diciembre de 2016

2016: un recuento

Mejor disco: Blackstar de David Bowie.

Mejor canción: “Lazarus” de David Bowie.

Mejor disco de rock: Post Pop Depression de Iggy Pop.

Mejor disco de art rock: Hopelessness de Anohni.

Mejor disco de alt-rock: My Woman de Angel Olsen.

Mejor disco de alt-folk: Winter Wheat de John K. Sampson.

Mejor disco de rock clásico: You Want It Darker de Leonard Cohen.

Mejor disco experimental: The Ship de Brian Eno.

Mejor disco de hip-hop: We Got It from Here... Thank You 4 Your Service de A Tribe Called Quest.

Mejor disco de rock pop: A Seat at the Table de Solange.

Mejor disco de rock progresivo: Invention of Knowledge de Anderson/Stolt.

Mejor disco de metal: Hardwired... to Self-Destruct de Metallica.

Mejor disco de electrónica: 99.9% de Kaytranada.

Mejor disco de avant-garde: Centres de Ian William Craig.

Mejor disco de alt-country: The Ghosts of Highway 20 de Lucinda Williams.

Mejor disco de blues: Blue & Lonesome de The Rolling Stones.

Mejor disco de jazz: Arclight de Julian Lage.

Mejor disco de jazz fusión: Emily’s D+Evolution de Esperanza Spalding.

Mejor regreso: Paul Simon con Stranger to Stranger.

Mejor reedición discográfica: The Early Years 1965-1972 de Pink Floyd.

Peor disco: Victorious de Wolfmother.

Mejor disco mexicano de rock: Desierto

Peor disco mexicano ¿de rock?: Rio Salvaje de Little Jesus.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Diamond Dogs

Ziggy Stardust sin The Spiders from Mars. ¿Una mala combinación? No necesariamente. Cuando menos no se notó en este primer disco sin Mick Ronson et al. Diamond Dogs (1974) es como la continuación musical de Aladdin Sane (1973) y el proseguir conceptual de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972).
  Basado en las visiones premonitorias de George Orwell en su novela 1984, este álbum contiene letras pesadillezcas y un espíritu teatral en medio de melodías estupendas y composiciones impecables. Desde la inicial “Diamond Dogs” (luego de la escalofriante introducción llamada “Future Legend” con su grito-proclama: “¡Esto no es rock and roll, esto es genocidio!”), con su stoniana guitarra ejecutada impecablemente por el propio Bowie, hasta la enorme y contagiante “Rebel Rebel”, pasando por las bellísimas “Sweet Thing” y “Rock ‘n’ Roll with Me”, la sorprendente “Candidate” (una joya injustamente poco conocida), las directamente orwellianas “Big Brother”, “We Are the Dead” y “1984” (extraordinariamente operístico-soulera) y la concluyente y bizarra “Chant of the Ever Circling Skeletal Family”, los temas de Diamond Dogs poseen una riqueza que merece ser reconsiderada.

(Reseña que escribí para el Especial No. 10 de La Mosca en la Pared, dedicado a David Bowie y aparecido en abril de 2004)

domingo, 25 de diciembre de 2016

El rock del 2016

La curva descendente que viene dándose en el rock a partir de 2013 prosiguió en 2016 y dejó pocas (aunque muy honrosas) obras discográficas en verdad memorables. Tal como sucediera a lo largo de los tres años anteriores, la mediocridad continuó imperando y la carga del mainstream y de lo comercial parece resultar demasiado pesada para quienes persisten en hacer rock.
  Vuelvo a hacer las mismas preguntas que me hice hace exactos doce meses: ¿se agotó la creatividad? ¿El rock se volvió tan promiscuo que al aceptar mezclarse con cualquier otro género está terminando por diluirse? ¿La subcultura del “sencillo” en detrimento del álbum, favorecida por la descarga individual de canciones, empobreció el panorama? ¿La oferta musical es ahora tan vasta y tan gratuita que ante la falta de control de calidad se ha depreciado la música hasta niveles miserables? ¿Estamos en un impasse, en un periodo de transición o de plano asistimos a la decadencia definitiva del rock a sus 60 y pico años de existencia?
  Y para colmo, se nos fueron David Bowie, Leonard Cohen, Prince, George Martin, Keith Emerson, Greg Lake, Leon Russell, Paul Kantner, Glenn Frey, Sharon Jones y varios más.
  Esta es mi propuesta, absolutamente subjetiva, para los doce mejores álbumes de rock del 2016:

  1.- David Bowie. Blackstar. El álbum póstumo de Bowie, su testamento artístico y musical, un disco que duele por lo que significa y, sin embargo, un trabajo extraordinario, profundo, al mismo tiempo oscuro y luminoso, deprimente y esperanzador. David Bowie murió dos días después de la aparición de Blackstar. Una tragedia, pero con un dejo exultante.

  2.- Leonard Cohen. You Want It Darker. Otro disco testamentario, aparecido cuando Cohen había cumplido 82 años y se encontraba muy enfermo. Tres semanas después falleció, pero se despidió con esa poética elegancia de la que siempre hizo gala. Grandísimo álbum que provoca sentimientos agridulces y conmueve desde la belleza y, sí, también, desde la ironía.

  3.- Iggy Pop. Post Pop Depression. Pop insinuó que este sería su último disco en estudio, su obra de despedida. Francamente no lo creo. Sobre todo por la alta calidad que no sólo mantiene, sino que sigue en aumento con profundidad y finura. Un gran trabajo en homenaje a su amigo David Bowie (la presencia de Josh Homme es un plus).

  4.- Nick Cave and the Bad Seeds. Skeleton Tree. Un disco duro, crudo, terrible, negro, desgarrador como la pérdida de un hijo, algo que le sucedió a Cave mientras grababa y su hijo Arthur, de escasos 15 años, fallecía en una caída al vacío. Austero y casi minimalista, Skeleton Tree resuma sangre, dolor y lágrimas.

  5.- The Rolling Stones. Blue & Lonesome. El disco que nos debían los Stones. Un álbum de blues puro, grabado con crudeza y frescura. El mejor homenaje que pudieron hacer a sus raíces musicales primigenias.

  6.- Brian Eno. The Ship. Una obra impresionante. No sé si llamarlo rock, pero Eno viene de ahí y otorga a los sonidos electrónicos un cuerpo y un alma como sólo él sabe hacerlo. Minimalismo a ultranza.

  7.- Paul Simon. Stranger to Stranger. ¿Recuerdan Graceland (1986), el disco de Simon que dio a conocer urbi et orbe la música sudafricana? Treinta años después, Stranger to Stranger recupera esa etapa del neoyorquino con algunas canciones más en su vena tradicional.

  8.- Angel Olsen. My Woman. Un gran disco de esta joven cantautora de San Luis, Misuri. Entre el folk y el grunge, diez canciones sin desperdicio para un álbum más que entrañable.

  9.- Solange. A Seat at the Table. Finísima mezcla de soul, jazz, hip-hop y, sí, rock. Como si tomara la estafeta de Janelle Monáe, Solange (hermana de Beyonce, por cierto) es una gratísima sorpresa en este su álbum debut.

  10.- Parquet Courts. Human Performance. Un grupo joven que recupera mucho de lo que fue el rock alternativo de los noventa con algo del la new wave setentera-ochentera. Inventiva, sentido del humor y notable espíritu rocanrolero en un disco muy divertido.

  11.- Radiohead. A Moon Shaped Pool. Un magnífico regreso de los de Oxfordshire, con un trabajo que no se parece a ningún otro de su discografía. Más orgánico, menos electrónico, más cálido en lo que cabe de un grupo tradicionalmente frío y cerebral.

12.- Canshaker Pi. Canshaker Pi. Nadie los conoce. La información sobre ellos resulta mínima. Sólo sé que son muy jóvenes, que son holandeses, que se les puede escuchar en Spotify y que suenan de puta madre.

PD: ¿El rock en México? Creo que ya podemos ir expidiendo su certificado de defunción.

(Publicado hoy en "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Al fondo a la izquierda

Estoy leyendo uno de los libros más divertidos con que me he topado en mucho tiempo. Me refiero a Memorias de un comunista, del recientemente fallecido René Avilés Fabila. En este ameno texto, el escritor nos narra con desenfado y sentido del humor las vicisitudes que vivió a su paso por el Partido Comunista Mexicano, en los años sesenta y setenta del siglo pasado.
  Así, lo mismo nos cuenta cómo un grupo de comunistas decidió irse a la guerrilla y se perdió en el bosque, para ser rescatado por unos boy scouts, que nos divierte al referir la ocasión en que el escritor Gerardo de la Torre, el actor Claudio Obregón y el propio Avilés Fabila, siendo muy jóvenes, fueron enviados por el Comité Central del PCM a “concientizar” obreros en la zona fabril de Naucalpan y cómo los tres tuvieron que salir por piernas, cuando los desconfiados trabajadores los vieron con aversión. Escribe René: “Nuestras ropas no eran precisamente las de unos pobres esclavos del capitalismo: íbamos domingueros, como para departir en Plaza Satélite, además, yo llevaba un suéter medio rosa y Claudio el pelo teñido porque estaba representando en teatro el papel de Maximiliano... Pronto una voz anónima, en lugar de acusarnos de comunistas, dijo con acento de indignación: ¡Son protestantes! Mientras que otra más agitada explicó convencida: No, ¡son putos!”.
  En seguida sobrevino la graciosa huida con “los obreros que deseábamos salvar, corriendo atrás de nosotros”.
  Cuando criticamos a ese engendro medio bastardón que es lo que hoy se autodenomina como izquierda, de pronto olvidamos la tragicomedia que ha representado nuestra gauche a lo largo de su historia (y para documentarse, les recomiendo también El libro negro de la izquierda mexicana, de mi querido amigo y compañero de páginas Julio Patán).
  Dos ilustrativas lecturas para este fin de año. Feliz Navidad.

(Mi columna "Cámara húngara" de hoy en Milenio Diario)

viernes, 23 de diciembre de 2016

Fugazi / Repeater & 3 Songs (1990)

Para muchos el último grupo verdaderamente punk de la historia, el cuarteto liderado por Ian McKaye debutó con este disco de hardcore punk francamente escalofriante, pleno de inventiva, poderío e inteligencia. Uno de los grandes discos ignorados de los noventa.

Mejor tema: “Repeater”


jueves, 22 de diciembre de 2016

Mi novela en edición independiente

Ya no hay marcha atrás. Me reuní con Jocelyn Pantoja, mi amiga de Libro a la carta, para encargarle la edición de mi nueva novela, Emiliano. Dado que ninguna editorial me la puede editar en febrero, sacaré está edición independiente para homenajear como se debe a mi abuelo paterno, ya que el 5 de febrero próximo se cumple un siglo de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en cuyo Congreso, en la ciudad de Querétaro, él participó en 1917 como diputado constituyente por el estado de Sinaloa.
  Será una experiencia interesante esta incursión en la edición independiente. Cierto que tendré que invertir algo de dinero, pero creo que lo podré recuperar poco a poco. El sistema de edición es interesante, según me lo explicó Jocelyn. Además, mi hijo Jan diseñará la portada y mi amiga Paulina me ofreció hacer una página para promover el libro. Insisto: va a ser interesante.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sesión con Jaime López

Ayer por la tarde tuvimos nuestra doceava sesión de grabación en el estudio de Jehova Villa Monroy e Iris Bringas y esta vez el invitado fue el gran Jaime López. Me vi con él en el Metro y luego nos recogieron Iris y Jehová para llevarnos al estudio. Todo salió de perlas. Grabamos la guitarra, la armónica y las voces de dos canciones mías: "Esta puta ciudad" y "Es riesgoso", la primera con la voz de Jaime y la mía y la segunda con los mismos, más Iris. En ambas toqué la guitarra y López las armónicas. Estuvo todo muy divertido y quedó muy padre. El disco va lento pero va.

martes, 20 de diciembre de 2016

Al azar, Baltasar

El título de la columna de hoy no se refiere a la preciosa película homónima del gran realizador francés Robert Bresson (todo un clásico del cine del siglo pasado, filmado en 1966), sino a lo que hoy significa descubrir música gracias a las herramientas que proporcionan internet en general y plataformas como YouTube, Spotify, Soundcloud y muchas otras en particular.
  Así, por ejemplo, el domingo pasado estaba revisando en mi computadora los discos que muy diversos medios impresos y digitales han designado como los mejores del 2016, cuando en el sitio de la revista británica Uncut vi que enlistaban a una cantautora desconocida para mí, de nombre Amber Arcades. La busqué en Spotify y me puse a escuchar su disco debut, Fading Lines. A decir verdad, no me pareció la gran cosa. Sin embargo, al ver a la derecha de la pantalla la lista “Artistas relacionados” vi que el primero era un grupo llamado Canshaker Pi. No sé por qué, algo me dijo que lo abriera y me topé con un disco homónimo, grabado este año. Darle clic a la primera canción fue lo mejor que pude hacer. De mis audífonos surgió un rock sólido, potente, enérgico y lleno de humor. No pude dejar de escuchar el álbum de principio a fin, sin saber de dónde provenía la sorprendente agrupación. Por supuesto, había que guglearlo, pero la información era escasísima. Sólo después de navegar por distintas páginas pude descubrir que se trata de un cuarteto de la ciudad de Amsterdam, Holanda, que graba para una disquera llamada Excelsior Recordings. Más tarde hallé algunos videos suyos en YouTube y me sorprendió la juventud de sus integrantes, casi adolescentes.
  Por supuesto que lo recomiendo a los lectores, sobre todo aquellos que aún aprecien a los grupos que hacen rock de verdad, rock de guitarras, sin mezcolanzas promiscuas y desnaturalizantes.
  Di con ellos al azar (random, dirían algunos en inglés). Las maravillas que permite la red.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Benítez, el porfirismo y los primeros años de la revolución

Terminé de leer el primer tomo de Lázaro Cárdenas y la revolución mexicana, la trilogía de Fernando Benítez editada por el Fondo de Cultura Económica. Ya había leído el tomo dos, dedicado al caudillismo, y ahora termino éste, con el tema del porfirismo, aunque llega hasta 1914, cuando la celebración de la convención de Aguascalientes. Aún me espera el tomo tercero, dedicado al cardenismo.
  Respecto a este volumen uno, es tan ameno e ilustrativo como el segundo (y seguro igual lo será el tercero). Creo que se trata de una perfecta introducción al tema de la revolución, ya que Benítez poseía una prosa limpia y clara, llena de datos concretos pero también de anécdotas y de retratos de personajes individuales. El único pero que le pongo es a su escritura: don Fernando estaba peleado al parecer con el buen uso de las comas. Le fallaban en demasía. Las ponía muchas veces donde no debía y, por el contrario, solía no ponerlas en donde era necesario. Eso quizá no lo note el lector común, pero me pregunto si en el FCE no tienen correctores de estilo que pudieran ver errores tan elementales y que le hubieran dado al autor una presencia estilística mucho más elegante.
  Pero en fin, fuera de eso, desde el punto de vista historiográfico y desde el narrativo, se trata de una obra espléndida.
  Muy recomendable, tanto para neófitos como para quienes ya conocen bien el tema.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Los detectives salvajes

Estructuralmente portentosa, narrativamente entretenidísima, intertextualmente más que interesante, escrituralmente con algunas deficiencias, Los detectives salvajes me pareció en resumen una gran novela.
  Mucho tiempo hace que la tenía como una de mis lecturas pendientes. Se hablaba tan bien de ella que sentía una especia de escepticismo, ese escepticismo que me sobreviene cada vez que todo el mundo tiene una opinión uniforme acerca de algo. Así que le entré dudoso, pero muy pronto me atrapó.
  En principio, me gustó mucho la manera como Roberto Bolaño estructuró la historia. Con esas primera y tercera parte más o menos breves y esa segunda parte que constituye el núcleo de la narración, con una larga serie de testimonios multinacionales acerca de sus dos personajes centrales: los poetas vanguardistas Arturo Belano y Ulises Lima (se dice que representan al propio Bolaño y a Mario Santiago Papasquiaro, respectivamente). Aunque quizás el personaje por antonomasia sea la poetisa Cesárea Tinajero.
  A pesar de ser una novela larga (cercana a las 600 páginas), la narración resulta en general amena y hasta divertida, con pocos momentos de tedio. Hay decenas (¿o cientos?) de anécdotas y muchos personajes secundarios que se vuelven entrañables (Garcia Madero que es narrador en la primera y la tercera parte, Lupe, Angélica y María (¿Angélica María?) Font, Joaquín Font, Amadeo Salvatierra, Piel Divina...).
  La intertextualidad es vasta, con muchísimas referencias reales o disfrazadas, lo cual constituye otra parte entretenida del libro.
  Sólo encuentro algunos peros en la cuestión de la escritura. Hay frases parentéticas que no se cierran, un uso ligeramente fallido del habla chilanga de los años setenta y la aparición repentina de horrores de mala conjugación del verbo haber (como “han habido” o “en mis dedos habían restos de telarañas”) o cosas como “así transcurrió la primera y la segunda semana”. 
  Con todo y a final de cuentas, una novela entrañable.

sábado, 17 de diciembre de 2016

2017-2018, el reto de la izquierda

Se nos va 2016 como arena entre los dedos y ya tenemos enfrente dos años políticos cruciales: 2017 y 2018. Años de elecciones trascendentes: la del Estado de México el año próximo y la presidencial el que le sigue.
  Si este fuese un país más o menos normal, uno podría preguntarse cuál será el papel de la izquierda ante el reto de ambas anualidades. Sin embargo, como lo-nuestro-lo-nuestro no es la normalidad, lo primero que habría que preguntarse es si en México existe aún eso que durante el siglo pasado conocíamos como “la izquierda”.
  Desde mi punto de vista, el pensamiento de gauche se diluyó aquí desde hace mucho tiempo, en aras del oportunismo, el eclecticismo y el pragmatismo más aberrantes. Lo que hay es una serie de organizaciones confusas, obtusas y difusas que navegan como izquierdistas, aunque carezcan de ideología o cuando menos de principios más o menos definidos.
  ¿Es de izquierda el Partido de la Revolución Democrática? ¿Es de izquierda Morena? ¿Lo son Movimiento Ciudadano o el Partido del Trabajo? ¿Es de izquierda la CNTE o lo son quienes se aprovechan de la palabra Ayotzinapa para medrar con ella? Yo no veo un pensamiento medianamente progresista en una sola de esas organizaciones y desorganizaciones. El PRD es una serie de tribus en constante pugna interna. Morena es la caja chica y la caja grande de un solo individuo mesiánico, obsesionado por la presidencia de la república. El MC y el PT son dos chistes que se cuentan solos. La CNTE es un grupo de presión en busca de canonjías, ya no digamos los ayotzis.
  ¿Qué puede ofrecer esa “izquierda” para los procesos electorales del 17 y el 18? Aparte de demagogia, gritería, palabras huecas y promesas vanas, no encuentro alguna propuesta política real, un verdadero programa de gobierno, ni siquiera en el plan de 50 puntos que propuso AMLO recientemente. 
  Inanición política. Eso es lo que se vislumbra en la autodenominada izquierda. Triste panorama. Un horizonte lamentable y grotesco.

(Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Rickie Lee Jones / Pop Pop (1991)

Posiblemente el álbum menos mencionado de la discografía de esta excepcional cantatutora, Pop Pop es una colección extraordinaria de covers, arreglados e interpretados con una sensibiliad, una sutileza y una finura a la smooth jazz que emociona, conmueve y provoca ternura. Una celebración a la vida, el amor puro y la armonía.

Mejor tema: “Comin’ Back to Me”



jueves, 15 de diciembre de 2016

Sharon Jones, la ante(ante)penúltima diva del soul

De las cuatro que quedaban, ya sólo nos quedan tres. Me refiero a las cuatro grandes divas de la música soul que aún pervivían hasta el pasado viernes 18 de noviembre, día triste en el que falleció la gran cantante de soul Sharon Jones.
  Hoy solamente quedan tres intérpretes de esa estatura: la inconmensurable Aretha Franklin (74 años), la grandiosa Tina Turner (77 años) y la gran Mavis Staples (77 años). Claro que aún sobreviven estupendas cantantes de esta música (ahí están Bettye LaVette, Lisa Fisher, Darlene Love, Merry Clayton o Claudia Linnear), pero creo que ninguna de ellas alcanza el calificativo de diva.
  Jones murió a los 60 años de edad, vencida por un cáncer de páncreas que le fue detectado en 2013. Líder del grupo Sharon Jones & the Dap-Kinks, poseía una voz espléndida y siempre se mantuvo fiel al soul tradicional, sin caer en la tentación comercial de eso que hoy se denomina como soul y que está muy alejado de las raíces del género que hizo grandes a intérpretes como Etta James, Nina Simone o las mencionadas Franklin, Turner y Staples.
  La cantante comenzó su carrera de manera tardía, pues debutó hasta la década de los noventa, cuando ya frisaba los 40 años de edad. Sin embargo, gracias a su poderosa garganta, a su fuerte presencia escénica y al feelin’ natural que poseía, fue rápidamente reconocida hasta convertirse en una de las grandes cantantes de la llamada música del alma.
  Nacida en 1956 en Augusta, Georgia (donde también vio la primera luz el gran James Brown), su desarrollo musical fue como el de tantas otras estrellas de raza negra, quienes en su gran mayoría se iniciaron en coros de gospel, cantando en las iglesias de su terruño. Siendo una adolescente, su familia se mudó a Brooklyn, donde Sharon se involucró no tanto con el soul sino con el funk y la música disco de los años setenta. Gracias a su voz, logró relacionarse con diferentes músicos y productores y pronto comenzó a formar parte de diversos coros de acompañamiento en grupos de gospel, blues, disco y soul, con quienes llegó a grabar, aunque su nombre jamás apareció en los créditos.
  Un tanto decepcionada, en los ochenta decidió regresar a los coros de iglesia y entró a trabajar en una oficina. Parecía que su carrera había llegado a su fin, hasta que en 1996, cuando acababa de cumplir los 40 años de edad, fue redescubierta por la disquera Desco y con la banda de base de ésta, los Soul Providers, grabó varios sencillos que obtuvieron bastante éxito. Tanto, que en 2002 se unió a un grupo de excelentes músicos souleros (Binky Griptite, Bugaloo Velez, Homer Steinweiss, Dave Guy), con quienes formó a The Dap-Kings, cuyo primer disco, Dap Dippin’ with Sharon Jones & the Dap-Kings, ya para otra casa discográfica (Daptone Records), apareció ese mismo año. Luego vendrían álbumes como Naturally, 2005; 100 Days, 100 Nights, 2007 y I Learned the Hard Way, 2010 que consolidaron su prestigio.
  Durante diez años, Sharon Jones fue escalando peldaño tras peldaño y realizando largas giras nacionales e internacionales. Dada su fidelidad a la música soul más auténtica (cualquiera que la escuchara sin conocerla diría que sus grabaciones databan de la década de los sesenta), su propuesta no llegó al mainstream y siempre permaneció como una cantante de culto.
  En 2013, Sharon fue diagnosticada de cáncer pancreático y a pesar de los tratamientos a que debió someterse, no dejó de cantar y presentarse en público, incluso con el cráneo rapado debido a las quimioterapias. En 2014 grabó el estupendo Give The People What You Want y en 2015 apareció el documental biográfico Miss Sharon Jones!, dirigido por la ganadora del Oscar Barbara Kopple. La cinta fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Aunque la enfermedad pareció remitir en algún momento, a fines de ese año reapareció con mayor vehemencia, pero ella no quiso rendirse (“Voy a seguir luchando, aún tenemos un largo camino por recorrer”, declaró en esos momentos). Todavía tuvo la fuerza y la entereza de grabar, al lado de sus queridos Dap-Kings, el disco It’s a Holiday Soul Party, con canciones navideñas, que apareció en diciembre del año pasado.
  En agosto de este 2016, Daptone Records puso en circulación el álbum con la música de la película documental. El plato contiene diversas actuaciones en concierto y una nueva canción, de título no carente de dramático significado: “I’m Still Here”.
  Sharon Jones fue derrotada por la enfermedad el pasado 18 de noviembre. Descanse en paz.
  
(Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador" de Milenio Diario)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Oasis

¿Sobrevalorado o subvalorado? Resulta difícil definir si Oasis es un grupo tan excelso o tan deleznable como afirman, respectivamente, sus fanáticos o sus detractores. Como muchas veces sucede –aunque no siempre- las cosas suelen situarse en su justo medio.
  La música de este grupo de Manchester no es la maravilla que sus seguidores aseguran. Si uno escucha el conjunto de su obra discográfica, se topa con una buena cantidad de canciones repetitivas, monótonas, mediocres y, lo peor, con armonías y melodías no pocas veces inspiradas (para no decir plagiadas) de composiciones de otros autores. Incluso la banda llega a autoplagiarse en más de una ocasión. No obstante, también hay grandes temas, piezas que pueden considerarse desde ya como clásicas de la historis del rock y hablo de más de una. Esto significa que hay que ponderar en lo que vale, con la mayor justeza posible, lo que Oasis ha hecho desde que en 1994 grabara su álbum debut, el excelente Definitely Maybe.
  Lo cierto es que un aspecto que ha opacado lo estrictamente artístico es ese afán por el escándalo que ha caracterizado a los integrantes de la agrupación, de muy especial manera a los dos principales, los hermanos Noel y Liam Gallagher. Es verdad que sus conflictos interpersonales o sus diferencias con otras bandas, en especial con Blur, les han servido como eficaz plataforma publicitaria y han causado que se hable de ellos en forma constante durante mucho tiempo, pero eso y ese afán por proclamarse “la mejor banda del mundo” (algo que jamás han sido ni por asomo) lo único que hace es estorbar cuando uno sólo quiere escuchar sus canciones para analizarlas o, sencillamente, disfrutarlas.
  ¿Inventores del brit pop? Cuando menos sus detonadores, aunque hoy esa etiqueta haya perdido real sustancia (si es que alguna vez la tuvo). Al final, lo que cuenta, lo que va a quedar para la posteridad, es la obra en sí y, hay que decirlo, en el balance y a pesar de todo, Oasis va a terminar por entregar buenas cuentas.

(Prólogo del Especial de La Mosca en la Pared No. 27, dedicado a Oasis y aparecido en 2005).

martes, 13 de diciembre de 2016

Greg Lake

En el rock, tener bonita voz no es requerimiento indispensable. De hecho, en muchos casos resulta exactamente lo contrario. Voces “feas” se han convertido en las más distintivas del género. Ahí están las de Bob Dylan, John Lennon, Janis Joplin, Tom Waits, Leonard Cohen, Iggy Pop, Thom Yorke y un larguísimo etcétera (para no hablar de México: de Alex Lora a Saúl Hernández y de Rocko a Rubén Albarrán, las voces horrendas abundan por estos lares). Eso para no hablar de tantos vocalistas de heavy metal que alcanzan agudos rompevidrios, pero cuyos timbres chirriantes no podrían considerarse precisamente como hermosos.
  Quizá por eso de pronto habría que resaltar aquellas voces tersas, melódicas, aterciopeladas, capaces de transmitir eso tan subjetivo pero tan conmovedor que es la belleza.
  Greg Lake era dueño de una de esas gargantas privilegiadas que sabían modular, matizar, cantar sin perder la melodía, sin fallar en la armonía, sin desafinar o molestar al oído más exigente.
  La triste noticia es que este cantante (y guitarrista y bajista y compositor) excelso acaba de fallecer (un cáncer se lo llevó el miércoles pasado), cuando apenas tenía 69 años de edad. Quiso el destino que muriera el mismo año en que también se fue Keith Emerson, su compañero de tantas batallas con uno de los grupos más importantes del rock progresivo de todos los tiempos: Emerson, Lake and Palmer (Carl Palmer, baterista virtuoso, por fortuna continúa sano y activo).
  En lo personal, me duele esta muerte porque la música de EL&P me acompañó desde la adolescencia y la voz de Lake (quien formara parte asimismo del primer King Crimson) perdura en mi memoria al interpretar maravillas como “Lucky Man”, “From the Beginning”, “A Time and a Place”, “C’est la Vie”, “Take a Pebble”, “Nobody Loves You Like I Do”, “Watching Over You” o “Show Me the Way to Go Home”, entre muchas otras.
  Demasiados veteranos se han ido ya este 2016. Es la ley de la vida, pero igual duele.

(Publicado hoy en mi columna "Gajes del orificio" de la sección ¡hey! de Milenio Diario)